Los 5 sentidos siguen siendo la puerta de entrada a la información que recibe un cerebro humano. Eso no ha cambiado a pesar de la revolución TIC que estamos experimentando.
Los hombres pre-históricos se relacionaban con otras mentes mediante gestos, sonidos, el habla, las caricias y peleas, los olores de los guisos, el humo de las hogueras, etcétera. Siempre y cuando estuvieran en su misma aldea y al alcance de la percepción de sus sentidos: el alcance de la vista, del oído y del olfato. El mejor entretenimiento y formación de una mente era permanecer cerca físicamente de otras personas con las que poder hablar y a las que poder observar. Al no haber escritura se confiaba plenamente en la memoria de los individuos vivos para transmitir los conocimientos útiles y experiencias de la tribu.
Existían millones de aldeas diseminadas por el mundo y el conocimiento viajaba a la velocidad del paso humano o a caballo por los escasos caminos existentes.
¿Eso era bueno o malo? Simplemente diferente.
Alejarse de la tribu en solitario, fuera del alcance visual y sonoro, era siempre una experiencia desafiante. El viajero era considerado una especie de héroe, capaz de relatar historias nunca oídas, de describir otras partes del mundo ignoradas, de emocionar a sus oyentes por el mero hecho de ser "forastero".
¡Cuánto ha cambiado todo desde entonces!
La escritura posibilitó que los pensamientos de personas ya fallecidas siguieran siendo accesibles a aquellos que poseyeran dichos escritos. O poder saber que piensa una persona viva sin tenerla que escuchar.
La imprenta permitió difundir esos pensamientos entre muchas personas de forma barata. Se publicaron cientos, miles de copias de los principales libros. Eso permitió que de alguna forma el saber se difundiera y pudiera viajar hasta las escuelas.
Las primeras emisiones telegráficas por hilo y radio-electricas permitieron que el sonido viajara grandes distancias, mayores que el alcance del oído humano.
El teléfono, la radio y la televisión permitieron difundir de forma masiva y en directo la información tanto visual como sonora. Las cintas de audio, los discos y la tecnología de video-grabación permitieron el almacenamiento multimedia de la información.
La revolución TIC había comenzado, aunque todavía nadie sabía que se llamaba así.
La llegada de los ordenadores, pero sobre todo de las redes de ordenadores interconectados entre sí e Internet como máximo exponente en los años 80-90 supuso el comienzo de la "aldea global".
La telefonía móvil y la aparición de ordenadores portátiles, tablets y smartphones conectados a Internet suponen el máximo exponente, a día de hoy de la revolución TIC.
El smartphone, un pequeño dispositivo que cabe en la palma de la mano reúne escritura, imprenta, teléfono, radio, televisión, grabaciones de audio, de vídeo y además aporta innumerables herramientas adicionales a su poseedor para manejar la información como para transmitirla a otros semejantes. ¡No extraña que esté generando adicción!
Y que lo digas, yo me considero completamente adicto al móvil. Que no nos extrañe que de aquí a unos años se empiecen a abrir centros de desintoxicación de smartphones, redes sociales...
ResponderEliminarVirgilio.
PD: ¡Espero que vayan muy bien las fiestas!